Condimento: Coca Cola para nutrir la paz – Gastronomía – Cultura

con el lema “Colombia come coca” La tercera edición de este viaje comenzó en Lerma, Cauca, una región cocalera muy golpeada por la violencia.

El sabroso: nunca había visto ninguno arbusto de coca. Esto es espectacular. Sus hojas son de color verde brillante. Visitamos fincas de familias campesinas dedicadas a su cultivo para uso no ilegal, salvando su valor y tradición ancestral. Producen, entre otras cosas, harina de coca: hoja orgánica seca, tostada y molida. Tiene un sabor intenso, amargo y muy herbáceo. Debe utilizarse en pequeñas proporciones. Aporta proteínas, fósforo, potasio, hierro y calcio. Muy versátil tanto para recetas dulces como saladas. Así lo han demostrado cerca de 40 chefs excepcionales que han creado un libro de cocina para chuparse los dedos que compartiré próximamente. Os adelanto la mía, que llamamos ArePaz: arepas de plátano verde, harina de coca y mucho queso que amasamos a 6 manos con la periodista Catalina Suárez y su marido, Jorge Suárez, firmante del ‘acuerdo de paz’. La verdadera reconciliación también ocurre en la cocina.

Los desabridos: en el departamento del Cauca se ha hecho un gran esfuerzo, con el apoyo de la Fundación Sociedad Abierta, el Sena, la Corporación Gastronómica de Popayán y la Fundación Tierra de Paz. Pero queda mucho por hacer.

Para empezar, es imposible pensar en la paz y la industrialización sin leyes. Tengo entendido que se postuló para el Congreso, pero cayó por falta de apoyo y voluntad política. Ojalá con este nuevo gobierno haya mayor entusiasmo para lograrlo. Y, por supuesto, también requiere infraestructura, caminos (el camino a Lerma es trocha), capacitación y una asociación de sus productores para garantizar cantidad, calidad y estandarización para usos en el sector gastronómico.

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Margarita Bernal
Por el momento
@MargaritaBernal

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