YouTube: TikTok está terminando los videos musicales como los conocíamos: ‘No te canses. Haz lo mínimo’ | Cultura

El 1 de agosto de 1981, MTV comenzó a transmitir por televisión por cable. El primer video lanzado fue altamente simbólico: The Buggles’ El video mató a la estrella de la radio. La era de los videos musicales había comenzado. El género se convertiría en el centro de la cultura pop. En las décadas de 1980 y 1990, generó las estrellas más reconocibles del pop, introdujo una generación de íconos culturales y colonizó los ojos y los oídos de sus espectadores, ya que las canciones se asociaron inextricablemente con las imágenes de sus videos. Pero esta cultura empezó a decaer en torno a la llegada de Internet, si no poco antes.

“Primero, desaparecieron los videos musicales en los canales abiertos, ya que las compañías discográficas intentaron recuperar sus pérdidas por piratería cobrando grandes sumas por transmitirlos, por lo que solo podían verse en la televisión paga. Había cierta competencia por las audiencias, aunque todavía estaba a años luz de las audiencias de películas, deportes o documentales. Pero los mejores videos de música latina siempre han sido una buena opción nocturna para las plataformas libres de pornografía. Esto duró hasta la llegada de YouTube, que acabó casi por completo con estos canales de vídeos musicales”, explica Javier Lorbado, que fue director del famoso estudio musical español Sol Música de 1997 a 2014 y ahora trabaja como especialista independiente de digital. comunicación. para artistas, sellos discográficos y managers.

Todo empezó con
Todo empezó con “Video Killed the Radio Star” de los Buggles.

YouTube nació en 2005. Ahora es el segundo sitio web más visitado del mundo después de Google. Con la llegada de la plataforma, como recuerda Lorbada, “las formas de consumir vídeos han cambiado, al igual que ocurrió con las películas y las series de televisión cuando apareció Netflix”. Esto hizo que MTV emprendiera “una carrera desesperada, cambiando por completo su concepto y olvidando que la M en su logo provenía de la palabra música. Probó con reality shows, concursos, series, películas, hasta llegar a lo que es hoy, una plataforma para todo tipo de programas dirigidos a adolescentes y jóvenes. . Casi todo está bien, siempre que sea atractivo para los anunciantes. »

Pero un nuevo cambio de paradigma llegó desde China a fines de 2016. Durante la pandemia, TikTok se convirtió en la red social más popular del mundo. Ahora la plataforma amenaza con establecer nuevas reglas para la industria de la música. La artista Halsey ha declarado públicamente que su compañía discográfica le ha prohibido lanzar su nueva canción “a menos que puedan fingir un momento viral en TikTok”. Ella se une a una larga lista de estrellas que han criticado tales demandas, incluidas Florence Welch, Ed Sheeran, Charli XCX y FKA Twigs. “Se ven obligados a generar contenido constantemente para satisfacer la maquinaria neoliberal actual. Siempre ha sido así hasta cierto punto, pero me imagino que ahora debe ser realmente agotador y difícil de soportar”, dice Luis Cerveró, director de videos musicales y fundador de la productora CANADA, con sede en Barcelona.

De Rosalía a Pink Floyd, el nuevo vídeo viral

Sin embargo, otras estrellas han adoptado la plataforma, plenamente conscientes de su poder de marketing. En marzo, Rosalía lanzó su disco Motomami con una presentación exclusiva para la plataforma social, que incluye presentaciones en vivo de sus canciones y entrevistas con sus amigos famosos. Aunque Gen Z es la audiencia principal de TikTok, los ídolos de otras generaciones también han comenzado a experimentar con la plataforma. Lo más inesperado fue la noticia de esta semana de que Pink Floyd puso a disposición todo su catálogo de canciones en la biblioteca de sonidos de TikTok, y comenzarán a publicar videos exclusivos en la plataforma con regularidad.

“Cada vez es más común que las personas descubran música en TikTok, y si no estás presente allí, vas a cerrar una gran oportunidad de promoción. Una nueva generación de usuarios que tal vez nunca haya oído hablar de Pink Floyd ahora podría descubrir ellos”, explica Laura Estudillo que, tras haber trabajado en comunicación en Warner, fundó la agencia Panorámica en 2017 y trabaja con artistas como Chanel y Alizzz. Estudillo añade que “lo más importante es que el artista se sienta cómodo con el contenido que comparte . Si lo hacen a medias o se sienten forzados, el público lo notará y eso puede ser contraproducente en plataformas como TikTok. El gran atractivo de la plataforma es su capacidad sin precedentes para hacer que las cosas se vuelvan virales. Sin siquiera tener suscriptores, el algoritmo puede convertirlo en una estrella, lo que se reflejará en los videos de YouTube, las transmisiones de Spotify y la venta de boletos.

Nick Mason (batería), Rick Wright (teclados), Roger Waters (voz y bajo) y David Gilmour (guitarra): Pink Floyd en Belsize Park, Londres, en octubre de 1968. Entonces no sabían nada de TikTok.
Nick Mason (batería), Rick Wright (teclados), Roger Waters (voz y bajo) y David Gilmour (guitarra): Pink Floyd en Belsize Park, Londres, en octubre de 1968. Entonces no sabían nada de TikTok.

Pero también trae un cambio de paradigma al formato de video. “TikTok genera un grave déficit de atención. Extienden la vida de los videos, pero no funcionan tan bien como los cortos y aún así no puedes descargar una canción completa. Para el artista, el contenido que crea en la plataforma es un plus. Y en el mejor de los casos de éxito de TikTok, que se viralice frente a la competencia es casi un milagro”, afirma la experta en tendencias digitales Ainhoa ​​Marzol. Si hace años hubieras dicho que el consumo de contenidos sería en formato vertical, yo No lo hubiera creído”, añade Laura Estudillo. “Ahora hasta las pantallas de los festivales se adaptan al formato de la historia”. Como red social, prefiero Instagram, pero sin duda TikTok es clave en este momento”, dice el músico e intérprete. Bea Pelea: “Te permite crear contenidos audiovisuales más económicos, accesibles y que pueden impulsar bastante importante”.

La necesidad de grabar videos musicales

En abril, el músico indie Javier Carrasco, más conocido como Betacam, preguntó en Twitter: “¿Tiene sentido filmar videos musicales en 2022? ¿Puedes darte el lujo de NO filmarlos? Después de compartir el video de su canción. triste america del norte, publicó: “Perdí mucho dinero haciendo esto, ¿y para qué? Nada. Moraleja: no te fuerces. Haz lo mínimo: algunos bailes para Instagram y TikTok y llámalo un día. Otros artistas intervinieron para estar de acuerdo con el feed de Twitter de Carrasco. Hoy, Carrasco matiza su afirmación: “Al principio, cuando empiezas, hacer un video musical es algo nuevo y emocionante, pero cuanto más pasan los años, más difícil es lanzarse de cabeza. Siempre es laborioso, trabajo extra, pero al final, creo que vale la pena. No deja de ser una inversión desperdiciada, como todo lo demás en la música, pero te hace parar un momento y asomar la cabeza en el mar de novedades diarias y semanales”, dice.

Lógicamente, los beneficios económicos varían según la popularidad del artista. Para los artistas independientes, los presupuestos son muy bajos: entre 1.000€ y 5.000€ por vídeo musical, mientras que un anuncio de 30 segundos puede costar 180.000€ de media. También crea frustraciones entre los músicos tranquilos. “Me hubiera gustado grabar más vídeos, porque son importantes para mí, pero quiero hacer cosas chulas y de moda, y nuestras posibilidades económicas no nos lo permiten”, explica Bea Pelea. El negocio también es duro para los productores: todo se hace como un favor. Luis Cerveró admite haber dejado de hacer vídeos en 2018, cuando nació su primer hijo. “Una semana antes había terminado de filmar mi última, pero desde entonces he decidido que solo saldré de casa para hacer un trabajo remunerado”. Este vídeo tuvo un presupuesto de 6.000€, pero casi siempre se supone que el dinero se destina íntegramente a la producción. “A nadie se le paga, ni a los camarógrafos ni a los maquilladores. Me han pagado dos veces en mi vida por hacer un video, y he hecho más de 60. Una vez, muy temprano en mi carrera, filmé un video de Niños Mutantes y yo nos quedamos con todo el presupuesto, porque lo necesitaba mucho, y la otra vez fue cuando hice el segundo video de Pharrell Williams [Come Get It Bae] porque me sentí realmente estúpido al disparar el primero [Marilyn Monroe] y no cobrar nada por ello. Cerveró fue uno de los directores de videos musicales independientes más cotizados del milenio y trabajó con artistas internacionales como Battles, Liars y Javiera Mena.

“Para un artista es fundamental seguir pensando en tener el mayor número posible de vídeos de todos sus lanzamientos”, explica Javier Lorbada. “Puede que ya no sea tan importante tener un gran presupuesto para hacer un video musical antiguo con una fotografía, maquillaje, cabello, iluminación, efectos especiales y edición sorprendentes. El mundo digital exige constantemente contenido nuevo para obtener una mayor visibilidad y alcance. tantos espectadores como sea posible. Esto obliga a los artistas y sus compañías a lanzar constantemente nuevos videos musicales de la misma canción. Además del video musical, muchos tienen videos de letras, visualizaciones, duetos, versiones de estudio, caseras, acústicas, salas de ensayo. El La verdad es que esta estrategia funciona, cuantos más videos tengas, mejores resultados obtendrás.

“Si hablamos en términos económicos, es muy difícil obtener ganancias”, explica Laura Estudillo. “Hay que estar muy bien posicionado para poder monetizarlo. Para las discográficas que cubren los costos, también es difícil recuperar su inversión, pero generalmente tienen más fuerza para configurar campañas de marketing digital que les ayuden a obtener vistas. Cada vez son más los artistas que deciden no hacer vídeos, pero sigue siendo una buena herramienta de promoción. Puedes obtener más atención en los medios digitales si publicas una canción con un video. Puede promocionarlo en todas las plataformas adaptando el formato a clips pequeños o verticales y, lo que es más importante, sigue siendo una de las herramientas más efectivas que tiene una banda para presentarse ante una audiencia. Pienso en Rosalía o C. Tangana como referentes actuales de la Generación Z que han sabido construir una iconografía muy potente en torno a su imagen, y la importancia de sus vídeos es innegable. Si las plataformas permiten darle otra dimensión al artista a través de fotos o historias, los videos musicales siguen teniendo la fuerza para ubicar al artista en una dimensión utópica, muy aspiracional.

“En las décadas de 1980 y 1990, el video musical se exploró a sí mismo como un arte y jugó un poco con él. Pero creo que todo eso está obsoleto hoy. Su función es más estética. Sirve sobre todo para marcar o subrayar el tono que el artista quiere dar a su propia imagen”, especifica Ainhoa ​​Marzol. “Pero no creo que vaya a desaparecer. La música es una industria sentimental a la que le gusta mucho hacer las cosas como siempre se han hecho. Lo que pienso es que la forma se expandirá. Ya estamos viendo vídeos adaptados a Spotify, otros con momentos clave para reproducir en TikTok. Si el metaverso va a alguna parte, me imagino más videos musicales interactivos en el interior, tal vez similares a los álbumes en formato de videojuegos, como Corazones Salvajes de Sayonara“, concluye el periodista.

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